
No es que el Gorrión haya dejado de luchar ante las amenazas del cambio climático mental que vive hoy nuestra enferma, maniquea, pánfila y manipulable sociedad. Pero sí que está cansado, porque las flores fueron creadas para ser olidas y no comidas.
Quizás, el gorrión, ese pájaro del montón, un día sea visto de nuevo picando con más insistencia por alguna calle o algún balcón conocido, pero ahora le toca entonar un canto de despedida definitiva y emprender nuevos vuelos, porque la asiduidad y las ideas son valores que no pueden faltar en el mundo en el que el gorrión se mueve, y ya, cansado de precipitar, ha optado por ser digno y coherente. No había más vuelta de hoja.
Ahí quedan los archivos como prueba de que un día existió y otro expiró. Como todo en la vida. Y gracias a todos los amigos que se han encontrado a gusto en este nido el tiempo que las tormentas lo respetaron, los de aquí y los de allende los mares. Los nombres quedan aparte porque ellos y ellas saben quiénes son. Mi más sincero agradecimiento y recuerdo.
Fede