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domingo, 11 de mayo de 2008

Desigualdad a pie de clase

Que la igualdad es en España una mónada fuera del alcance de los ciudadanos corrientes, es una verdad tan infalsable como que las mujeres son mujeres y los hombres, hombres, por mucho que se pretenda lo contrario desde esas mismas instancias de la igualdad impuestamente correcta.

En España no existe la igualdad, al menos, como los ciudadanos la entienden. Un ejemplo claro, y a colación con la reforma de la ley de libertad religiosa en España, supone el agravio constante contra los profesores de religión que pretenden, dada las expectativas de futuro, concursar a la función pública docente para profesores de secundaria. La diferencia entre las comunidades gobernadas por el Partido Popular y las gobernadas por los socialistas o los separatistas es el vivo ejemplo de la cabalgante desigualdad que sufrimos los ciudadanos españoles.

Los profesores de religión pueden concursar a esta función pública, eso está bien claro, pero lo hacen partiendo en desventaja con los demás concursantes, una desventaja que se antoja rotundamente determinante a la hora de lograr una plaza. Al docente de religión, en las comunidades gobernadas por los socialistas y separatistas, no se le reconoce el tiempo de servicio, haya trabajado un año, dos o veinte. De todos es bien sabido que, a la hora de baremar los candidatos más idóneos para las plazas ofertadas, la antigüedad docente es sinónimo de experiencia y de buen hacer, de ahí que a más tiempo de servicio correspondan más puntos, a los que se suman los obtenidos en la prueba teórica.
El profesor de religión ha de afrontar el examen de oposición como si no hubiese tenido contacto nunca con la docencia, realizar el CAP y realizar la defensa de las unidades didácticas que corresponden a los que no poseen experiencia docente. En definitva, más examen, más división de nota final y más dificultad para, siquiera, superar el global del examen de competencia docente ante el tribunal.

En el caso que nos ocupa, la Junta de Andalucía, no acepta las alegaciones de los profesores, no acepta las recomendaciones de los sindicatos y no acepta las sentencias de los distintos tribunales a este respecto y que siempre son favorables a los derechos de los profesores de religión. El motivo que la Junta y la Consejería alegan, consiste en otorgar la pertenencia laboral de los profesores a los obispados de cada diócesis, cuando eso es absolutamente falso. La administración pública contrata al profesor, paga al profesor, exige al profesor lo mismo que a los demás profesores bajo pena de apertura de expediente y barema al profesor de religión a la hora su otorgarle destino laboral. El Ordinario de la diócesis sólo propone una serie de candidatos que la Consejería de Educación puede aceptar o rechazar, también posee esa potestad. ¿Qué significa entonces que los profesores de religión no son trabajadores de la Junta de Andalucía?

Desigualdad en estado puro. Y toda ella a pie de clase, donde la igualdad se presupone de facto, aunque, en la mayor parte de la ocasiones sólo sea una mentira más.

lunes, 25 de febrero de 2008

El "Agente de Igualdad", por si fuera poco

La Andalucía que nos ha tocado vivir está más imparable que nunca. Porque el fin de la disimulada democracia y el establecimiento de la ya lustrosa dictadura de Chaves I, el inmarcesible, estampa ya, sin disimulo, su copyright en las conciencias de todos los andaluces, tanto en los que aplauden como en los que lloran, que no son pocos.

Como en los barrios de La Habana, el emperador de la Junta va a crear un nuevo concepto de profesional al servicio del poder, el "Agente de Igualdad", y aunque no llevará porra, sí tendrá la potestad del nihil obstat socialista frente a todos los herejes de la "causa igualitaria" que osen violarla.

Por si las leyes, por si la implantación de un lenguaje no sexista en el Estatuto de Andalucía llevándolo al rídiculo lingüistico, por si la obligación de usar este nuevo lenguaje progre en los documentos oficiales, no resultase efectiva, al modo del inspector lingüistico en Cataluña, el "Agente de igualdad" se encargará de inspeccionar, informar y reprender, si fuese necesario, para que la igualdad de género sea efectivamente efectiva en una Andalucía machista.

Las editoriales y los docentes serán los objetivos preferidos del tal Agente, garantizando que a las alumnas se le llame jóvenas, y a los alumnos, alumnos y alumnas, de modo que el compromiso del PSOE con la igualdad de género, ya que de absurdo, estúpido y desigual, no se cumple, se haga presente allí donde el adolescente cimienta su personalidad futura.

Resultado del tan relevante invento de Chaves I, separación y confusión de género, creación de un lenguaje extraño y sobrecargado de redundancias y un gasto público innecesario que se podría orientar a reducir el fracaso escolar, por ejemplo, aumentando la plantilla docente o creando agentes educativos dedicados en exclusiva a resolver las múltiples problemáticas educativas.

Un nuevo paso hacia el control de las conciencias y la implantación de la perpetua dictadura de lo imparable, manejando, imponiendo y estructurando el lenguaje correcto mediante agentes y vigilantes, cuya única labor democrática será la censura. Sin duda, un gran invento.

sábado, 15 de octubre de 2005

Los profesores...de religión


Salta a la vista que los trabajadores de este país no están contentos con la actual política laboral de Zpeitor y sus secuaces, pero si hay un colectivo especialmente marginado y vilipendiado es el de los profesores de religión de la enseñanza pública. Por no ser, dentro del marco legal, no son considerados ni profesores. Su estatuto laboral se define en el mejor de los casos como "trabajadores en una situación extraña", aunque en los contratos conste como laboral docente, pero para la administración pública, estos profesores son personal laboral, mientras que para los encargados del personal laboral son profesores... ¿en qué quedamos?

Que yo sepa, por otro lado, estos trabajadores que están en sus centros desde el uno de septiembre, aún, no sólo no han firmado sus contratos (si les pasa algo nadie responde por ellos ya que legalmente no están trabajando), sino que llevan dos meses sin recibir su sueldo y puede que la situación llegue hasta final de noviembre, es decir, ESTARÁN TRES MESES SIN COBRAR, y ya me dirán cómo se puede llevar para adelante una familia en la cual no entra ni un duro durante ese tiempo, porque la luz, el agua, el gas, la comunidad, el teléfono, la hipoteca (también tienen derecho a tener su casa), el coche, la gasolina, los niños, los libros... siguen llegando. Claro, pero el delegado provincial de educación no tiempo para firmar estos contratos y darles salida, ¿qué pasaría si estuviera el tal delegado tres meses sin cobrar? Sólo es una pregunta.

A pesar de esto, que ya hacen maravillas para subsistir y lo tienen más que asumido, hay que hacer frente a las continuas descalificaciones por parte de la administración pública cuando se trata de reconocer los méritos de los profesores de religión. Por ejemplo, si alguno osa presentarse a la oposiciones para cualquier especialidad, sus años de docencia, sean los que sean, no son reconocidos como tales porque, según dicen, la religión no es un área mínima admitida dentro del currículo, y se preguntarán ¿qué han estado entonces haciendo esos profesores durante sus años de docencia? Para la administración la respuesta es sencilla, NADA. Total, que cualquier profesor al que se le ha dado una hora de alternativa a la religión porque le faltaban horas para completar su horario y lo único que hace es dejar que esos alumnos hagan literalmente lo que les dé la gana, se le reconocen sus horas de docencia, mientras que a los de religión, NO. Pues hay que joderse, perdón por lo de hay que.

Si algún profesor de religión solicita la exención del CAP (título necesario para dar clases en la escuela pública consistente en una fase de aprendizaje pedagógico y psicológico y otra fase de prácticas) porque se quiere presentar a las tales oposiciones, no se le otorga por la simple razón de que sus clases no son tales ¿entonces qué son? La administración se agarra a una ley en la que no está estipulada esta negativa, pero, en cambio, después de muchos años de docencia, de trabajar con adolescentes dentro y fuera de un aula, de programar seriamente los cursos, después de realizar cientos de horas de formación permanente, a los profesores de religión se les exige que aprendan a dar clases dando prácticas fuera de su horario de trabajo, a estudiar el perfil psicológico de los alumnos y a empaparse de los criterios pedagógicos que se han de tener en cuenta en las clases... y encima tener que pagar una pasta por ello sin haber cobrado aún. Pues hay que joderse.

La pregunta es, ¿por qué en algunas comunidades autónomas se conceden estos derechos y otras no, por ejemplo Andalucía, si la ley es la misma para todo el territorio nacional? Piensen ustedes. Independientemente de que uno esté de acuerdo o no con las clases de religión en la enseñanza pública, no se puede negar el derecho de unos trabajadores a ser tratados como tales, y a reconocer sus méritos. Incluso, en el debate de la LOE propuesta por el PSOE, se realizó una consulta pública que decía: "¿Cree usted que los profesores de religión deberían de estar dentro del estatuto de los trabajadores?" Si este estatuto es el que regula cualquier trabajo en España, entonces la duda consistía en ver si el profesor de religión era trabajador o no, y si se responde que no... no quiero ni pensarlo.

Y ¿por qué un profesor de religión quiere presentarse a las oposiciones? Primero, porque es titulado, diplomado o licenciado, como cualquier profesor. Segundo, porque, a pesar de realizar una labor insustituible en los centros, a mi entender, han de luchar por el futuro de sus familias y por su estabilidad laboral. Tercero, porque ninguna entidad superior da la cara por ellos, al contrario, se les exige continuamente aquello que ya no pueden dar, ya sea laboralmente, ya moralmente.

En definitiva, son diecisietemil profesores en España los que se encuentran en esta situación, a punto de ser mandados al ... garete. Quizas, la única solución que les quede sea salir a la calle encapuchados, quemar contenedores y neumáticos y tirales tornillos con tirachinas a las fuerzas del orden público, a lo mejor hasta se les escucharía, y, por supuesto, saldrían en las noticias.