miércoles, 2 de mayo de 2007

El trabajo ya no importa en el primero de mayo

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Muchos detalles e imágenes nos ha dejado la resaca del primero de mayo, día del trabajador o del trabajo, una fiesta pagana que se han apropiado los progres para mayor gloria de su inventado pasado y su excéntrico presente. Muchas consignas, y ninguna nueva, las de siempre. Lo curioso de este primero de mayo es que el trabajo como ente protagonista ha estado ausente de las manifestaciones, aniquilando ese sabor casi añejo de los primeros de mayo del principio de nuestra cansada democracia. Curioso también fue, sobre todo, en lo que se pudo ver por la tele, la masiva presencia de banderas preconstitucionales republicanas, éstas con el beneplácito de los socios sindicalistas del Gobierno,banderas alusivas a la bondad de la antigua URSS y motivos de todos los socios internacionales del Gobierno de Zapatero, también denominado, sarcásticamente, "Obrero Español".

La defensa del trabajo y de los trabajadores se ha convertido este primero de mayo en una defensa, de hecho, de las tendencias, no ya de izquierdas, sino del PSOE y de IU, pidiendo grotescamente el voto para estos grupos el 27 de mayo, los únicos partidos, dicen, que defienden realmente los derechos de los trabajadores. Será que están defendiendo los de Delphi, los de Donunts, los de Air Madrid, a los accionistas de ENDESA... El gobierno socialista está provocando que la inversión extranjera se lo piense dos veces antes de poner la pasta en nuestro país para crear riqueza. No es de extrañar viendo la indefensión tercermundista de las grandes, medianas y pequeñas empresas, es deicr, de todas las empresas cuyos propietarios tienen la valentía de subsistir un poco mejor en la pomposa economía numérica de Zapatero y su chiringuitera Comisión Nacional del Mercado de Valores, y de su Ministerio de Economía, y sus acérrimos defensores de carteras adyacentes.

Zapatero ha provocado, y ahí están los datos, que crear una empresa en España, sea una odisea más complicada y costosa que la de Ulises, burocrática y económicamente. ¿Dónde va el dinero de las subvenciones para la creación de riqueza mediante las empresas?. Una pequeña parte para fabricar la propaganda con la que a uno le dan ganas de convertirse en empresario y ganarlo muy bien. La mayor parte del dinero no se sabe, supungo que para subvencionar las banderas republicanas de las manifestaciones españolas y super-super-constitucionales en defensa del trabajo que ellos mismos destruyen. Para lo que han quedado los sindicatos. Si Marx levantara la cabeza.

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