Si los miembros del PSOE son los "herederos de los ilustrados y los humanistas", ¿qué son los demás? ¿Fue un ilustrado Marx o lo fue Engels? ¿Se refiere a humanistas como Lenin o Stalin? Parece ser, que siendo herederos de tales insignes vividores, sobre todo, Marx, han sido ellos, los socialistas, los que han construído los derechos humanos (sic), ¿tendrán los ciudadanos cubanos algo que decir al respecto ellos que disfrutan en sus carnes de dicha herencia? ¿Y los católicos? ¿Y los no nacionalistas? ¿Y los que, simplemente, piensan que el socialismo no es ni fuente ni meta de nada?
En algo hacen honor a la verdad, en que "redistribuyen la riqueza generada entre todos". Los criterios de distribución y los beneficiados se lo ahorran porque sería una redundancia repetir el desigual reparto de la riqueza y los motivos por los que unos pocos obtienen mucho y el resto sufraga la vidorra de los demás,-véase titiriteros, por ejemplo-. Si no que se lo digan a Ruiz Mateos. Este PSOE se atribuye el hito de haber logrado, ellos solitos, la sociedad de bienestar que hoy pretenden disfrutar los españoles, en un ejercicio de manipulación histórica que no dudan en aclamar. ¿Será la rotundidad de las afirmaciones como ésta la causa de la existencia de tanta ciudadanía aborregada? ¿Será la existencia de tanta ciudadanía aborregada la causa de la asunción de las rotundas afirmaciones de los socialistas? Todo un misterio. Pero seguimos con las mentiras:
"(...)Fue el PSOE el que transformó el modelo social español. Fue el PSOE el partido que construyó las bases de un Estado del bienestar al establecer una política fiscal y una estructura de gasto público que permitieran el avance de la protección social y de los servicios públicos básicos: pensiones, educación, sanidad, servicios sociales... No hacen falta datos para probar esta evidencia. No es necesario tampoco contestar a la mentira y al sectarismo con que la derecha española interpreta la gestión socialista." (p.69)
Con decir, "no hacen falta datos para probar esta evidencia" es suficiente. Todos los españoles sabemos que antes de 1982 no existía democracia en España porque fue el PSOE quien se empeñó en que muriese Franco y con su esfuerzo, sólo en 1982, lograron que el Estado español pasase de dictadura a democracia por el arte del mago González. Será por eso, que para los socialistas, la Constitución Española de 1978 signifique bastante poco o, más bien, nada.
Esa ciudadanía relatada y relajada sigue pensando que las pensiones, la educación, la sanidad y los servicios sociales fueron inventados por los socialistas, o, por lo menos, los que importaron estos avances a España desde las frías tierras del norte y el este de Europa. Vamos, que si ha habido algún avance en la España democrática se debe, única y exclusivamente, a la labor del PSOE, de Alfonso a Juan Guerra, de Boyer a Solchaga, de González a Vera, de Luís Roldán a Belloch, De Barrionuevo a Corcuera, de Maleni a Narbona, de Alborch a Calvo, de Chaves a Zarrías, ... por ejemplo.
Cualquier discrepancia con la "gestión socialista", desde el programa del PSOE se tilda de "mentira" y de "sectaria", contribuyendo así a la formación de la sociedad de bienestar que tanto insisten en atribuirse, quizás por aquello de la mentira mil veces repetida.
En definitiva, el mismo programa del PSOE de 2004, muestra muy a las claras el intento de manipular la opinión creando una nueva historia de la democracia española desde un presente que no tiene nada que ver con la realidad, pero que dados a inventar, convence. De hecho no es casualidad que el Partido Socialista gobierne gracias a este programa.
Es la ciudadanía, incapaz de dar contenido y significado a los conceptos que rigen la democracia, la que ha asumido los nuevos significados de las palabras, los principios y los valores dados por los socialistas, creando, así, un nuevo panorama social, ético y lingüístico, ya profundamente arraigado y muy difícil de esclarecer.
Pero, son las mismas desigualdades sociales, provocadas por las políticas igualitarias del PSOE, las que se rebelarán, al modo socrático, para rescatar del olvido la justicia, la dignidad y la libertad de los españoles, tan agraviados por la ambición de poder de Rodríguez Zapatero, su aspiración mesiánica y su soteriológica existencia. No hay otro destino.
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Le doy las gracias a Harto por la clarividencia de PEZ y mi enhorabuena a todos los miembros de esta necesaria iniciativa.