martes, 9 de octubre de 2007

Zapatero y ETA, cada cual a lo suyo

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El atentado de ETA en Bilbao no deja lugar a dudas de con quién se ha sentado a dialogar el presidente del gobierno de España. Rubalcaba aún no ha salido a su poltrona para condenar el atentado. ¿Qué significa esto? ¿A qué responde esta actitud tan democrática de respeto a la diversidad independentista si a asesinar para conseguir la independencia del País Vasco se le puede llamar diversidad?

Quien ha cometido el atentado terrorista no es Zapatero ni los simpatizantes de ETA. Ha sido ETA y únicamente ETA, pero Zapatero se ha sentado y se sigue sentando a dialogar con los asesinos. Y ahora, ¿quiere Zapatero seguir negociando políticamente con los asesinos a pesar de todo? ¿Qué sabe Zapatero que el resto de españoles no sabemos? ¿Se trata esto de una nueva estrategia electoralista para hacer creer a los crédulos que Zapatero lucha contra los asesinos?

Zapatero, y ya lo sabemos, no ha luchado contra los asesinos. Ha dialogado, ha tratado, ha sopesado, en definitiva, ha intentado erradicar el terror pensando en sí mismo y en su perpétua permanencia en el poder. Pero, patentado su error, ha seguido en sus treces de dar vía libre a la presencia política de los asesinos, a la violencia callejera, al rédito ideólogico separatista, a la extorsión, al libre albedrío ilegal. Y si hubiese tenido la verdadera intención de acabar de una vez por todas con el terror de ETA, hubiera escuchado las voces de todos y cada uno de los colectivos, asociaciones y partidos que pretenden el fin de este terror fortalecido y arrogante de los asesinos.

Zapatero ha preferido dialogar con los terroristas y no ha dialogado con los que buscan el fin de ETA, bajo la consigna de que no aceptaban las propias condiciones del PSOE. Ahora alzarán la bandera de la libertad, de España, de la Constitución, pero ya no hay marcha atrás. Porque asumir la responsabilidad de los actos propios es un signo de la madurez política exigida a un presidente del gobierno, y si Zapatero no es capaz de asumir su responsabilidad con ETA no merece ser ni un minuto más el presidente de todos los españoles. No cabe otra posibilidad.

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Publicado en Política