sábado, 17 de noviembre de 2007

EPC, la destructiva moda de los asesores

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No es de extrañar que Zapatero haya acudido a catorce "megaexpertos" para que le asesoren en la construcción del acabose español y en la panacea de la "superprogre-democracia" del futuro de España que será para ca...erse. Primero, porque ni siquiera él confía en la capacidad de sus ministros y la gente de su partido, que, por supuesto, se llevarían el pecunio más rebajado de lo que nos va a salir a todos los españoles. Segundo, porque los hijos de la LOGSE, y los que creen en la bondad de la misma no están a la altura de un programa tan maravilloso para España como el que presentará el PSOE para las elecciones del 2008. Y eso es lo que ocurre cuando el papel no responde ni hace honor a una realidad que es mucho más fría y cruel.

Los "megaexpertos" nos pintarán una España idílica, mientras ésta se convierte en una tierra baldía repleta de comisiones y expertas deposiciones, no porque no sean expertos, sino porque no tienen ni idea de lo que viven los ciudadanos de a pie. Y mucho menos los españoles.

Los fundadores de la LOGSE la hicieron y nos la impusieron, porque nunca habían entrado en un aula y no sabían cuáles eran las demandas reales de los jóvenes españoles. Eso sí, eran todos pedagogos, psícologos, y grandes "megaexpertos" en educación. Pero una educación al servicio del poder, no del progreso.

Y en este contexto, de personas que nos dicen lo que es mejor para nosotros sin saber siquiera qué es lo que queremos, se enmarca la Educación para la Ciudadanía. Cuando lo más importante para los ideólogos es crear una nueva sociedad, surgen engendros como la tan criticada Formación del Espítiu Nacional y su emulación progre, Educación para la Ciudadanía.

Ésta es la España que quiere Zapatero, una España de papel, en la que se impide a los españoles estudiar en su lengua y en la que se impide a los mismos, los españoles, formarse como merece su propia dignidad. En la que se impide pasar de curso por no estudiar oficialmente una asignatura que defiende, precisamente, la libertad (en el papel) , aunque ello conlleve ser un pequeño ciudadano brillante. Esto se llama hipocresía y manipulación.

Y es que esta España de Zapatero, se fía más de los dichos que de los hechos. Se fía más de la propaganda que de los datos reales. Y se fía más de lo que dicen otros, por expertos, que de una experiencia sufrida por todos, llámese progresía, llámese imposición institucional de una moral y una escala de valores que sólo valen para destruir a la persona y dejarla más sola ante sí misma, lo que se traduce en personas enfermizas y en personas incapaces de ser ciudadanos con educación.

2 comentarios:

Fin de los Tiempos dijo...

Ya en otro Blog comenté esto, la izquierda no lucha contra las dictaduras, sino por imponer la suya propia. Todo lo que tanto criticaron de Franco, lo están imponiendo ellos. Franco impuso el catolicismo, ellos el laicismo. Franco ponía Formación de Espíritu para adoctrinar, ellos EpC...

Fede dijo...

La verdad es que repiten demasiadas cosas lo que nos convierte en un Estado involutivo, más pendiente de regenerar el pasado que mirar hacia el futuro, auqnue el mensaje de Z sea el contrario. Encima, es creíble para muchísimas personas. Es muy triste. Saludos.