viernes, 10 de febrero de 2006

2006, El Año de la Memoria Histórica Republicana

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La memoria histórica, dicen, no suele ser ni memoria, ni histórica porque, o es de unos o favorece a los que siempre salen favorecidos. Ahora, en estos días de convulsión, el grupo parlamentario que lidera el ínclito señor Llamazares ha visto aprobada en el Congreso de los Diputados, su propuesta de denominar al 2006 como año de la Memoria Histórica. Cómo no, aprovechando las rebajas y concesiones de un Gobierno que ha perdido la compostura y el seso, IU ha sacado tajada para su particular cruzada laica en defensa de la tergiversación histórica y de todo lo que signifique la libertad con mayúsculas.

El reconocimiento constante (que seguro devendrá cansino) de la Segunda República como antesala y posibilitadora de la democracia y la consecución de la libertad constitucional no hará más que abrir heridas aparentemente cerradas. Y esto es de Perogrullo. Porque, entiendanme ustedes, no se puede tener la desfachatez de proponer tal ley en un ambiente social y político que no es, ni mucho menos, el más dialogante y talentoso por parte de los responsables de mantener en las condiciones adecuadas tal situación. Además, el único desmarcado ha sido el Partido Popular, a saber, el alentador de hostilidades según los miembros del Gobierno y de todos los partidos políticos que dicen defender las libertades y el Estado de Derecho.

¿Cómo puede permitir el Gobierno de España tal engaño y parcialidad a la hora de leer la historia y reconocerla como propia? Porque las proféticas palabras de Peces-Barba sobre "buenos y malos" en el homenaje a Carrillo, no dejaba lugar a dudas de cuál iba a ser el programa a seguir, otorgar la veracidad a unos y tachar de infames y ruínes a los otros.

Por otro lado, la alevosa manipulación histórica alcanza su culmen cuando se nivela el régimen franquista con todos los que no compartían las ideas republicanas, incluso, en el presente, acusando de "franquista y facha" a toda la política y el pensamiento liberal que no se autodenomine progresista o "neoprogres de izquierdas". Todo por la pluralidad.

Los 75 años que se cumplen del inicio de la Segunda República Española no nos habla más que de una época que ha de ser tenida en cuenta como propia, pero no ha de ser removida con saña y con la intención de exaltar una opción política para denostar a su contraria, sobre todo, cuando los argumentos se sitúan en la esfera de la trasnoche. Flaco favor para la democracia es tildar de malos a los que han contribuído a la consecución de la libertad en España, aunque, para la mayoría de los diputados y sus representados, Paracuellos suponga el mayor acontecimiento en pro de la libertad y la democracia que tanto se jactan en pronunciar.

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