miércoles, 23 de noviembre de 2005

El carné de español

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Ya hasta los jueces son llamados a capítulo para dar explicaciones de sus opiniones personales sobre un tema tan claro y contundente como es el estatuto catalán, además de volver a examinarle como si su carné de español hubiera mermado en los puntos que le otorgaban una cierta dignidad.

Parece que los que poseen la potestad para quitarles tales puntos hacen la vista gorda ante la desfachatez e indecencia de los acusados y abogados defensores en el juicio-pantomima de los etarras, porque la progresía separatista posee, de por sí, presunción de respeto y aceptación primordial, si no que se lo digan a Pedraz.

El teólogo Iceta, a su vez, desde su posición de donante de puntos, sigue su cruzada para eximir del examen a muchos, mientras que niega esa posibilidad a católicos y demás ralea inquisidora amante de las persecuciones de brujas contra sus amigos los fundamentalistas islámicos, a los cuales, se les dona el carné sin pasar por aula o taquilla alguna. Lo más seguro es que posean una omnisciencia sobre la libertad y la democracia, superior al resto de los mortales que se quejan hasta de la subida de los impuestos, el estancamiento de los sueldos, la renuncia a las ayudas de la UE y el favorecimiento a todos los amigos, a cambio de suculentos dividendos para que su eminencia se mantenga de generación en generación hasta Dios sabe cuándo.

EL socialismo islámico proveniente de la progresía más progre de España y el islam socialista, proveniente de las cuevas más recónditas de Afganistán, a saber, país donde murieron, por un golpe de viento, españoles en misión de paz enviados por el actual Presidente del Gobierno, no ha hecho más que introducirse en nuestros televisores prisaicos aprovechando esta nueva política de atontamiento tolerante y de recepción solidaria de los violentos, los separatistas y los faranduleros de la cultura.

Losantos el montaraz, Pedrojota el fisgón, Blázquez el inquisidor, unidos a toda la inconsciente y aborregada grey, han sido condenados con nocturnidad y alevosía a no poseer el carné de español por mucho que se lo propongan, como un Sísifo incauto que se complace de su pataleta, elevando su condición una y otra vez infructuosamente, mientras los dioses ríen.

Incluso parace que, en estos tiempos, declararse español, es motivo para restar la totalidad de los puntos al carné, aunque si aprenden a respetar a la diversidad y la minoría, hasta miren para otro lado. Menos mal.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Prueba de edición de comentarios

Yo dijo...

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