Mostrando entradas con la etiqueta 1_de_mayo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1_de_mayo. Mostrar todas las entradas
viernes, 2 de mayo de 2008

1808-2008, del 2 al 1 de mayo

Siendo testigo televisivo de las imágenes de la celebración del primero de mayo, uno no puede menos que pensar que la España de 2008 se parece demasiado a la de 1808. Como siempre, unos claudican en busca del propio bienestar miestras que otros, claudicando de su bienestar, se enfrascan en una lucha por la cual son tenidos como posesos de la libertad. Se podría pensar, pues, que las banderas que se enarbolan en pro de la igualdad realmente la representan y que otras , menos atractivas, lo único que hacen es dividir. Como si la bandera francesa fuese el nexo de unión de todos los españoles, o ¿es que no es también tricolor la bandera republicana? ¿o multicolor la del lobby gay?

Si los trabajadores representan el alma del pueblo, ¿por qué éstos no luchan contra la imposición pacífica del poder? Podría ocurrir que protestasen por vicio pero también que los trabajadores que se esconden tras unas siglas caducas suelan caer en el pecado del burgués, pedir lo que piden todos, pero sólo para uno mismo.

Cambiar los postulados de las reivindicaciones del primero de mayo para que, quien tiene poder de mejorar la situación, salga indemne de su propia responsabilidad, podría asemejarse bastante a la bajada de pantalones de aquellos que pudieron defender España ante la fraternidad de José Bonaparte y prefirieron mantener el chiringuito montado a partir de la igualdad y la libertad que ellos mismos decían defender, en vez de reencontrar su dignidad con los pobres trabajadores.

Esta gran nación no ha cambiado mucho desde entonces. Ahora, los voceros de la ocultación gubernamental rinden pleitesía a la cartera que más suelta billetes, de euros, aferrándose a banderas que nada tienen que ver con la libertad, sino más bien con el absolutismo que tanto dicen odiar, aunque tengan muchos colores y no les importe ser usadas porque fueron creadas para eso, para que una igualdad vacía silencie la verdadera miseria de los ciudadanos y la culpa de sus responsables.