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viernes, 10 de septiembre de 2010

Derechos contra derechos, los sinpapeles

Resulta hoy, como mínimo lastimoso, observar el estado en el que se encuentra la nación española. En estos últimos tiempos, estamos asistiendo a un ataque sutil, pero no por ello, menos exacerbado, contra los que, precisamente, sostienen con su trabajo, su esfuerzo y sus impuestos al Estado. Aquello que se ha dado en llamar "el paraíso de los sinpapeles" se erige como una de las causas elementales del deterioro y hundimiento de la sociedad y la economía españolas, porque, lejos de suponer un aporte esencial y enriquecedor, la permisividad y la donación de derechos, que sin duda sólo pueden corresponder a quién cumple con su deber, está provocando paulatinamente que, precisamente, aquellos que cumplen con sus deberes de ciudadanos se vean privados de los derechos fundamentales, que sin duda le pertenecen de facto y de iure, por la única razón de que los derechos de los sinpapeles prevalecen, en toda situación, sobre los primeros.

Ningún país que se llame desarrollado y democrático permitiría que sus ciudadanos fueran legalmente abordados por sinpapeles, otorgándoles una credibilidad paternalista y una imagen de cordero degollado que indisolublemente, provoca que el ciudadano esté obligado a claudicar de sus derechos en pro de una política de buenismo y de falsa solidaridad.

En ningún país desarrollado pueden prevalecer los supuestos derechos institucionales de una persona que se encuentra en situación ilegal sobre los que generan riqueza y pagan a aquellos (técnicos, administrativos, jueces) a los que acuden como víctimas de la sociedad desarrollada los que "no pagan".

Si esta situación se permite en un país, por ejemplo España, éste estará avocado al fracaso y el hundimiento de toda la estructura, no ya la que le hace avanzar, sino de las bases mismas que lo sostienen. Sanidad, justicia... no pueden permitirse el lujo de sostenerse sin pasar la factura correspondiente a todos los que hacen uso de ellas. Pero, como siempre, unos pocos, pagan lo de todos. Así nos va.

jueves, 15 de noviembre de 2007

¡Todo gratis!, el remedio contra la ineptitud

Dicen que Magdalena Álvarez ha manifestado que los trenes de cercanías de Barcelona serán gratis hasta que no se solucionen los problemas ocasionados por las obras del AVE. Parece, que la propuesta, en principio beneficiosa para los ciudadanos, no deja de sorprendernos dada la eficacia inusitada de la gran M.A, que al final ha tirado de presupuesto para solucionar una pésima gestión.

El caso es, que esta bondadosa promesa pretende deshacer la nefasta imagen que M.A. se ha ganado en Barcelona, dando a entender con un lenguaje cercano y afable -como es ella misma-, que pensando en esos pobres, mientras intentaba dormir, y sufriendo por los que sufren, se le ocurrió hacerles la vida un poco más fácil regalándoles el billete de tren. Regalándoles ella misma el billete... pues es lo que se ha querido trasmitir, cuando el pato de la ineptitud y analfabetismo político de M. Álvarez lo vamos a pagar todos los españoles a los que sí nos cuesta el billete de tren, el billete de metro, el peaje de la autovía y miles de "mijitas" diarias que podrían convertirse, dada la bondad innata de la Ministra, en dádivas del gobierno para sus súbditos españoles.

Lo que el Gobierno de Zapatero está provocando, porque son unos ineptos gestores, es que paguemos todos los españoles el doble o el triple por algo que podría haber costado una cuarta parte de los que nos va a costar.

Y, por su parte, los dirigentes catalanes, tan empeñados en tirar para adentro, ¿cómo es que no se les ha subido el orgullo a los morros y han negado la ayuda de España? Y digo de España, porque la gratuidad supone un aumento en el gasto del bolsillo de los demás españoles y no estamos para milongas dadivosas de una ministra que debería estar haciendo cualquier otra cosa menos llevar una cartera. La ministra va a soltar a el dinero de todos nosotros, el de los pensionistas, por ejemplo. Y el dinero para infraestructuras, y para ayudas sociales...

Y no es una cuestión de insolidaridad, es una cuestión de estar hasta las narices de que estos descerebrados que nos desgobiernan nos sigan robando en nuestra propia cara mientras que nos dicen que es lo mejor para España y que no hay más remedio. Pues sí que lo hay, señor Zapatero, que usted y todo su coro desaparezcan de una vez por todas y nos dejen vivir en paz.