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martes, 12 de febrero de 2008

"New Flame", ni el primero ni el último

El caso del New Flame no es el primer escándalo sucedido en la costa andaluza en esta legislatura. Es más, desde Huelva hasta La Línea de la Concepción, los desastres ecológicos son el pan nuestro de cada día. Rescato un post de noviembre de 2005 (de hace dos años y medio) para demostrar que la "gestión" (para llorar) socialista sigue y seguirá como hasta hoy. Sólo hay que ver el número de banderas azules que se han quitado en estos cuatro de las playas andaluzas. Lo de siempre, la Andalucía "inhabitable" de siempre. "Cuán miseria es el olvido".

domingo, 6 de noviembre de 2005

HUELVA YA TIENE SU "PRESTIGE"

Huelva ya tiene su Prestige, y parece que no ha pasado nada. Las coquinas huelen a petróleo y el mar, también. Ahora los del "nunca mais" no se han puesto sus trajecitos blancos, mientras los marisqueros del occidente andaluz trabajan sin publicidad y sin medios.

El mar onubense se ha llenado del vertido de la refinería de La Rábida de Cepsa, pero, por lo que parece, sólo han sido afectados realmente las localidades gobernadas por el PSOE, ya que son las únicas que han recibido subvenciones para hacer frente a los trabajos de limpieza de la costa.

¿Alguien se ha enterado de lo ocurrido? Los medios de comunicación, sobre todo, los apolancados, están silenciando con alevosía este nuevo desastre ecológico, porque lo quieran ver o no, lo de Huelva es un desastre ecológico en toda regla.

Oportunidad, igualdad, respeto, libertades, solidaridad, consenso y talante. Díganle ahora a los habitantes de los pueblos afectados y gobernados por el Partido Popular que no van a recibir las indemnizaciones que sí han recibido (o recibirán con prontitud) los pueblos con ediles socialistas.

La secretaria del PSOE en Lepe, María Bella, ha manifestado que "sólo en un tramo de la costa puede haber problemas". Y habría que hacerle ver a esta buena señora, que los problemas han llegado, que el marisco está contaminado, que las coquinas saben a gasóleo y que muchas personas se están quedando ya, sin su sustento diario.

La Consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía sigue desaparecida, suponemos, que preparando su apología de la bondad socialista y la maldad intrínseca de los que crean división y crispación, para cuando le pregunten en el Parlamento Andaluz.

Al final, de nuevo, los que salen perdiendo son los mismos, la gente que vive de la pesca y el marisco, la gente que vende sus productos en la plaza y los que venden su redecita de coquinas a los restaurantes cada mañana. Pero todo sería más llevadero si el resto de España gastase sus vacaciones yénsose a la costa de Huelva para recoger residuos con los trajecitos blancos y entonando al unísono la mala fe del Gobierno, aunque en esta ocasión no saldrían en la tele.

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Ya no es la inacción de la Junta de Andalucía con el New Flame lo que clama al cielo. Lo que clama es la autocomplacencia en la ausencia de responsabilidad dejando el barco hundido, las costas negras, los que viven del mar hundidos en la miseria diaria y haciendo los limites de España más pequeños de lo que realmente son. Porque Gaspar Zarrías aún no se ha enterado de que esas aguas son españolas, no inglesas, y que los perjudicados son los ciudadanos andaluces y españoles, no los ingleses. Y dice llamar a consulta a la no se quién del Gobierno del Reino Unido. Y digo yo, ¿dónde están los del "Nunca mais"?

jueves, 25 de octubre de 2007

El cambio climatico, la nueva mentira

Hoy en día, sin causas que pongan la piel de gallina, hace falta seguir respondiendo a ese ímpetu tan humano de buscar banderas por las que luchar, más allá de cómo llegar a fin de mes o de cómo ascender en el trabajo. Una de esas nuevas banderas de lo políticamente correcto es la del cambio climático, igual que la del Che, la de los gays o la del 0,7%.

Caídos los mitos de la izquierda, el cambio climático ocupa el lugar preferencial en la defensa de un mundo más sano del que intentan aprovecharse siempre los mismos. Se hacen los dueños y señores de unas afirmaciones que pertenecen al ámbito de la opinión más que al de la Ciencia, también perteneciente a ellos, -porque un buen científico, dicen, es siempre de izquierdas-, e intentan convertir sus supuestos en dogmas con los que es imposible no comulgar.

El discurso del cambio climático como imposición se convierte por arte institucional en una patraña, no porque no se esté calentando la Tierra, sino por el totalitarismo mostrado en las afirmaciones que suelen acompañar a los nuevos apóstoles del apocalipsis terrenal, amén de las subvenciones que las acompañan.

El mismo "Gobierno de España" no deja de hacer llamadas a los ciudadanos para que pasen frío en invierno y calor en verano ahorrando energía, cuando ellos mismos son los responsables de un mal uso de las energías españolas y cuando, sobre todo, son incapaces de poner freno a su ansia consumista. ¿Quitarán la calefacción en los despachos ministeriales o cogerán el transporte público para celebrar sus plenos de ministros? Será que la economía española disfruta de un amplio superávit, para eso son el gobierno.

La nueva fiebre del cambio climático en España, abanderada por Al Gore y sus deuvedés, que nos cuestan a todos un pico, ha provocado que el ilusionista de la serenidaZ y la sonrisa se tome lo del medio ambiente como una batalla personal. Y como buen profeta que se precie, ya nos está haciendo caer en la cuenta de nuestro pecado medioambiental y del fin que tendremos si no aceptamos a pie juntillas sus santificadas predicciones de un holocausto mucho peor que el de ETA y el de su propio gobierno. Aleluya, nos ha nacido el salvador.

domingo, 6 de noviembre de 2005

Huelva ya tiene su "Prestige"

Huelva ya tiene su Prestige, y parece que no ha pasado nada. Las coquinas huelen a petróleo y el mar, también. Ahora los del "nunca mais" no se han puesto sus trajecitos blancos, mientras los marisqueros del occidente andaluz trabajan sin publicidad y sin medios.
El mar onubense se ha llenado del vertido de la refinería de La Rábida de Cepsa, pero, por lo que parece, sólo han sido afectados realmente las localidades gobernadas por el PSOE, ya que son las únicas que han recibido subvenciones para hacer frente a los trabajos de limpieza de la costa.
¿Alguien se ha enterado de lo ocurrido? Los medios de comunicación, sobre todo, los apolancados, están silenciando con alevosía este nuevo desastre ecológico, porque lo quieran ver o no, lo de Huelva es un desastre ecológico en toda regla.
Oportunidad, igualdad, respeto, libertades, solidaridad, consenso y talante. Díganle ahora a los habitantes de los pueblos afectados y gobernados por el Partido Popular que no van a recibir las indemnizaciones que sí han recibido (o recibirán con prontitud) los pueblos con ediles socialistas.
La secretaria del PSOE en Lepe, María Bella, ha manifestado que "sólo en un tramo de la costa puede haber problemas". Y habría que hacerle ver a esta buena señora, que los problemas han llegado, que el marisco está contaminado, que las coquinas saben a gasóleo y que muchas personas se están quedando ya, sin su sustento diario.
La Consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía sigue desaparecida, suponemos, que preparando su apología de la bondad socialista y la maldad intrínseca de los que crean división y crispación, para cuando le pregunten en el Parlamento Andaluz.
Al final, de nuevo, los que salen perdiendo son los mismos, la gente que vive de la pesca y el marisco, la gente que vende sus productos en la plaza y los que venden su redecita de coquinas a los restaurantes cada mañana. Pero todo sería más llevadero si el resto de España gastase sus vacaciones yénsose a la costa de Huelva para recoger residuos con los trajecitos blancos y entonando al unísono la mala fe del Gobierno, aunque en esta ocasión no saldrían en la tele.