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domingo, 2 de noviembre de 2008

Manifestación por la dignidad laboral de los profesores de religión

La manifestación del día 5 de noviembre es ya un hecho. Ésta tendrá lugar a las puertas de la Delegación de Educación de Sevilla (Ronda del Tamarguillo S/N 41013, Sevilla) y dará comienzo a las 12 del mediodía. Finalizará con la lectura de un manifiesto público reivindicando y exigiendo el cumplimiento de los derechos de los profesores de religión como trabajadores de la administración andaluza y que la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía se niega a respetar.

No olvidemos que los verdaderos y únicos culpables de la situación que padecemos los profesores de religión son los responsables de educación de la Junta de Andalucía y, precisamanete Andalucía, porque en otras comunidades autónomas se han encontrado soluciones al conflicto laboral basándose en los mismos Reales Decretos y las mismas Leyes Orgánicas que nos rigen a todos los profesores de religión de España.

Por todo ello, el miércoles día 5 de noviembre diremos

- Que nos excluyeron de los Cargos Directivos
- Que nos quitaron el Departamento de Religión
- Que nos quitaron las Tutorías
- Que nos impiden completar jornada con cualquier otra actividad docente
- Que nos excluyen de Programa de Calidad, al que pueden optar todos los profesores
- Que en el Programa de Acompañamiento somos considerados como profesores de fuera cobrando la mitad
- Que nos llenan los grupos por encima de las ratios

- Y QUE AHORA NOS QUITAN DIRECTAMENTE LAS HORAS Y NOS REDUCEN EL SUELDO, DEJÁNDONOS EN UNA PERMANENTE INCERTIDUMBRE Y PRECARIEDAD LABORAL

Y exigiremos un PLAN DE ESTABILIDAD y el CESE DE LA PRECARIEDAD LABORAL que está obligando que cientos de padres y madres de familia de toda Andalucía malvivan gracias al premeditado hacer de los responsables de Educación de la administración pública andaluza.

Se hace necesario, pues, que TODOS acudamos el día 5 de noviembre. Porque a TODOS nos toca algo, PADRES, PROFESORES DE SECUNDARIA, PROFESORES DE PRIMARIA, AMIGOS, FAMILIA..., es necesario, TODOS.

No podemos perder esta HISTÓRICA oportunidad de hacer saber a la administración y la opinión pública la injustica que la Junta de Andalucía está perpetrando contra los profesores de religión, dignos, cualificados, profesionales y, por supuesto, con hijos que alimentar.

Mapa del lugar de la manifestación:


Ver mapa más grande

Más información en DEARES (defensa de la asignatura de religión en la escuela) en FACEBOOK

http://www.facebook.com/group.php?gid=20405571549

Fuente: http://blog-deares.blogspot.com

domingo, 12 de octubre de 2008

El odio a la religión y a los profesionales

Vuelvo hoy aquí por dos motivos fundamentales. El primero porque un 12 de octubre de 2005 nació este blog y no podía menos que hacer un pequeño esfuerzo y acordarme de él en este día tan grande para todos los españoles. El segundo, porque, tristemente, la ofensiva laicista en Andalucía está dejando a gente, muchas y honradas personas, en la puta calle.

Si hay una comunidad que lleve a cabo el antiguo anhelo de la izquierda más ignorante de extirpar de la sociedad todo lo que se refleje en el espejo del cristianismo, ésa es Andalucía. Y la clase de religión en la escuela, cáncer inserto en el mayor constructo adoctrinador de España que es la educación andaluza, está siendo, a día de hoy, ilegal y brutalmente diezmada. Tanto alumnos y padres como profesores, ven violada su dignidad y su condición de ciudadanos españoles al tener que hacer frente a la injusticia de la administración pública andaluza, empeñada en fabricar voluntades a la carta usando, ya sin pudor, estrategias y medidas dignas de ser denunciadas ante los tribunales de justicia.

Es la administración pública andaluza, la que se está encargando de que los profesores de religión, dignos, cualificados y profesionales, se queden sin empleo ni sueldo. Porque los primeros que caen en las crisis son los más prescindibles y los más indefensos, porque la obstrucción mental que produce la radicalización ideológica hace que la religión cristiana sea vista como una amenaza en vez de una contribución necesaria al bienestar y al crecimiento social.

Mientras que los alumnos que cursan la asignatura de religión en Andalucía son comparativamente insultados por los beneficios que otorga la opción de un engendro educativo llamado "Alternativa a la religión", los profesores ven cómo sus contratos laborales son recortados y modificados unilateralmente por la empresa contratante, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, incumpliendo así la legalidad del Estatuto de los Trabajadores, y dejando a cientos de profesores en la calle o en una situación laboral, familiar y personal de precariedad y pobreza absolutas. Y todo, a costa de imponer como jornada laboral las horas lectivas designadas directamente desde la Consejería, impiendo que el profesor pueda realizar cualquier otra actividad docente propia del carácter indefinido de los contratos.

Los trabajadores de la Consejería de Educación no lo son de las diferentes diócesis ni están bajo el "mandato" del obispo, son trabajadores de la Junta de Andalucía, porque es ésta la que solicita al personal, la que lo contrata, la que lo designa en los centros de trabajo y la que le paga a fin de mes. Los docentes de religión son trabajadores indefinidos desde el 7 de junio de 2008 y la Junta, con la consigna específica de Manuel Chaves, de Teresa Jiménez Vilches, consejera de educación, de Sebastián Cano Fernández, viceconsejero, de Manuel Alcaide Calderón, director general de profesorado y de gestión de recursos humanos de la consejería de educación y de los diferentes delegados provinciales, está incumpliendo la legalidad de leyes orgánicas, reales decretos y decretos varios y violando la Constitución Española.

Es necesario que la sociedad conozca qué está sucediendo en la educación andaluza, qué está sucediendo con los profesores de religión, ante todo trabajadores como cualquier trabajador, con hipotecas y con familia, qué está sucediendo con los alumnos de religión, qué está sucediendo con la propaganda y con las medidas ilegales que sólo pretenden suprimir el derecho de los padres a que sus hijos reciban la educación que estimen oportuna. Es necesario que este intento de recorte de la libertad individual y de las libertades sociales se sepa, se conozca y que los ciudadanos reaccionen ante este delito en toda regla.

La plataforma ciudadana Hazteoir se ha hecho eco de la noticia (aquí), y ha abierto una alerta para todos aquellos que desean hacer llegar su rechazo al gobierno andaluz exigiendo el respeto a la legalidad de los contratos y la dimisión de la consejera de educación, Teresa Jiménez. Para enviar el mensaje, aquí.

También, en Facebook, se ha creado un grupo en Defensa de la Asignatura de Religión en la Escuela, DEARES, donde se informa puntualmente de las noticias relacionadas con la asignatura y de las medidas a tomar próximamante por el colectivo de profesores y por todos aquellos que quieran compartir esta causa contra el gobierno socialista.

domingo, 11 de mayo de 2008

Desigualdad a pie de clase

Que la igualdad es en España una mónada fuera del alcance de los ciudadanos corrientes, es una verdad tan infalsable como que las mujeres son mujeres y los hombres, hombres, por mucho que se pretenda lo contrario desde esas mismas instancias de la igualdad impuestamente correcta.

En España no existe la igualdad, al menos, como los ciudadanos la entienden. Un ejemplo claro, y a colación con la reforma de la ley de libertad religiosa en España, supone el agravio constante contra los profesores de religión que pretenden, dada las expectativas de futuro, concursar a la función pública docente para profesores de secundaria. La diferencia entre las comunidades gobernadas por el Partido Popular y las gobernadas por los socialistas o los separatistas es el vivo ejemplo de la cabalgante desigualdad que sufrimos los ciudadanos españoles.

Los profesores de religión pueden concursar a esta función pública, eso está bien claro, pero lo hacen partiendo en desventaja con los demás concursantes, una desventaja que se antoja rotundamente determinante a la hora de lograr una plaza. Al docente de religión, en las comunidades gobernadas por los socialistas y separatistas, no se le reconoce el tiempo de servicio, haya trabajado un año, dos o veinte. De todos es bien sabido que, a la hora de baremar los candidatos más idóneos para las plazas ofertadas, la antigüedad docente es sinónimo de experiencia y de buen hacer, de ahí que a más tiempo de servicio correspondan más puntos, a los que se suman los obtenidos en la prueba teórica.
El profesor de religión ha de afrontar el examen de oposición como si no hubiese tenido contacto nunca con la docencia, realizar el CAP y realizar la defensa de las unidades didácticas que corresponden a los que no poseen experiencia docente. En definitva, más examen, más división de nota final y más dificultad para, siquiera, superar el global del examen de competencia docente ante el tribunal.

En el caso que nos ocupa, la Junta de Andalucía, no acepta las alegaciones de los profesores, no acepta las recomendaciones de los sindicatos y no acepta las sentencias de los distintos tribunales a este respecto y que siempre son favorables a los derechos de los profesores de religión. El motivo que la Junta y la Consejería alegan, consiste en otorgar la pertenencia laboral de los profesores a los obispados de cada diócesis, cuando eso es absolutamente falso. La administración pública contrata al profesor, paga al profesor, exige al profesor lo mismo que a los demás profesores bajo pena de apertura de expediente y barema al profesor de religión a la hora su otorgarle destino laboral. El Ordinario de la diócesis sólo propone una serie de candidatos que la Consejería de Educación puede aceptar o rechazar, también posee esa potestad. ¿Qué significa entonces que los profesores de religión no son trabajadores de la Junta de Andalucía?

Desigualdad en estado puro. Y toda ella a pie de clase, donde la igualdad se presupone de facto, aunque, en la mayor parte de la ocasiones sólo sea una mentira más.

sábado, 5 de noviembre de 2005

Diálogo, pero no acuerdo


La señora Vicepresidenta del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, ha declarado tras la aprobación del proyecto de la LOE en el Congreso de los Diputados, que "ha habido diálogo, pero no ha habido acuerdo", refiriéndose a los contactos con los responsables de la Conferencia Episcopal Española. Además, halagüeñamante, manifestó que las puertas del Gobierno siempre están abiertas al diálogo, aunque en este caso lo ve muy difícil, no lo cree, más bien se inclina a pensar lo contrario.
Y ¿por qué el derecho de los padres, el derecho a una educación libre y el derecho de los profesores de religión a un trabajo digno supone un asunto de difícil solución? ¿Por qué no hay acuerdo? Habría que preguntarle a esta señora que cuáles son sus propuestas de acuerdo y cómo se van a garantizar tales derechos desde la instancia elegida para tal fin, a saber, el Gobierno de todos los españoles, porque si piensa que no habrá acuerdo, ¿se quedará todo como dicta la LOE? Claro, se ha dialogado, pero...
A pesar del Acuerdo del Estado Español con la Santa Sede de 1979 (estando ya vigente la Constitución Española), sin el cual no habría asignatura de religión desde hace años, los ministriles imponen, con su música, la laicidad como objetividad liberal y democrática, elevando el pensamiento único, el de ellos y sus secuaces, a la categoría de dogma.
¿Qué ocurrió con el anteproyecto de ley? ¿Qué ardid ha provocado su remodelación? Parece ser que la causa ha sido el afamado ambiente de crispación del que tanto acusan a los españoles que no poseen los mismos criterios de libertad del que hacen gala su panteón amoncloado. El diálogo que preconizan no significa la aceptación de su monólogo como creen entender, sino la puesta en escena de todos los puntos de vista, de todos los criterios posibles y la aceptación, con la consiguiente renuncia, de los propios presupuestos por el bien de todos y la consecución de los derechos.
En fin, que el cinismo de este gobierno alcanza ya se cenit y la artimaña contra la educación de los jóvenes, y no tan jóvenes, se expande como una metástasis incurable que avoca al fracaso de la vida, de las libertades y de los derechos, y parece ser que sólo ven los síntomas unos pocos.

martes, 25 de octubre de 2005

La libertad de los pequeños detalles

Hoy, un profesor de religión se ha atrevido a colocar en el tablón de anuncios de la sala de profesores de su centro un cartel hablando de la precaria situación de este colectivo de trabajadores.Aunque sólo era un folio, primero lo intentó poner en la parte reservada a Varios, atestada de carteles en favor de la estabilidad de los interinos y carteles de los diferentes sindicatos de profesores, pero no había espacio. Luego, repasando pensó que no debía colocar tal información en los espacios reservados a Jefatura de Estudios, Departamentos, Documentación ni Cursos. Al fin decidió estamparlo en un lugar llamado "información". Hay que añadir que la situación de este profesor en su centro es más que precaria, tanto laboralemente como por el trato recibido de muchos de sus compañeros de profesión, con lo que le costó, no es para menos, informar gráficamente a sus iguales.

Al final del día, y recogiendo sus cosas tras una exhausta jornada de trabajo con alumnos de la ESO, se encuentra que su información ha sido literalmente tapada con un librillo sobre la normativa de bajas de los funcionarios docentes y que llevaba dos semanas rondando por la mesa de la sala de profesores. ¿Dónde está la libertad de enseñanza? ¿Dónde la solidaridad con los compañeros de trabajo? ¿Dónde la igualdad? De todos es conocida la labor del profesor en este centro, pero hasta en la educación la libertad es patrimonio de unos pocos.

(Publicado en ABC de Sevilla y en Diario de Sevilla, sección de cartas al director. 27/10/05)

viernes, 21 de octubre de 2005

La patraña de la LOE


"Si tiene algo que denunciar, váyase a su obispo porque usted ya no es profesor de este centro". Ésta es una frase que podrá decir cualquiera al profesor de religión cuando el proyecto de ley de enseñanza se ponga a dar golpes a partir del curso que viene. Aunque el Tribunal Supremo haya creado jurisprudencia con respecto a la situación laboral del docente de religión, la LOE obvia las sentencias y se pasa el estatuto jurídico de los trabajadores por el forro. Desde ese instante, los centros cederán un lugar de trabajo y el profesor trabajará por cuenta ajena en el cuchitril designado a tal efecto, de modo que, el profesor dejará de ser profesor para convertirse en un payasete de la educación.

Por si fuera poco, el pago de su salario, que lo ha trabajado y bien, será delegado hacia el obispado correspondiente, con lo que me temo, que en la mayoría de los meses se dará una casual falta de presupuestos y estos trabajadores comerán de lo que les dicte su cartera. Las demandas de los padres para contratar a los docentes necesarios serán tergiversadas y de un 81% de los padres que eligen la religión para sus hijos en España se pasará al 10% de la comunidad autónoma de CataluÑa, que lo ha logrado tras convertir a la religión en una optativa que tenía que vérsalas con asignaturas con un título más que atractivo.

El Estado se ha convertido en legitimador de todas las acciones a través de los votos. Sólo los votos dan derecho a realizar cualquier acción, por inconstitucional que sea. En este caso la libertad de enseñanza está en tesitura. El Estado no obstenta el derecho, sino los individuos y en ningún caso, puede hacer que los individuos no lleven a cabo sus derechos (subsidiariedad).

La educación no es un servicio público como manifiesta la LOE y se cree el gobierno, sino un derecho de los alumnos, y no puede obligar a un alumno a que se eduque como el Estado quiere, sólo como quieran los padres, en los cuales recae el derecho constitucional. ¿Les suena esto de que el Estado tiene todos los derechos frente al individuo? A mí, personalmente, sí.

En el anteproyecto de ley se decía que la religión formaba parte esencial de la formación integral del alumno. En el proyecto de ley subsiguiente ya no se dice esto, sino sólo que la religión en la enseñanza pública será tenida en cuenta por el acuerdo entre el Estado y la Santa Sede. Me da a mí que si no existiera tal acuerdo, y muchos así lo querrían, no habría religión, porque parece que ya no contribuye ya esencialmente a descubrir las raíces de nuestra cultura, sino que más bien deforma la educación de nuestros vástagos.

Por otro lado, se instaurará la asignatura de "Educación para la Ciudadanía", obligatoria para los centros y obligatoria para todos los alumnos. Si se estudian un poco sus contenidos se comprobará rápidamente que supone un sustitutivo de la religión, porque éstos son pseudorreligiosos y morales, pero desde una perspectiva no laica, sino laicista. Ya se pueden imaginar tales contenidos.

En definitiva, se sigue el plan diseñado en 1990 por la LOGSE, pero la libertad de enseñanza queda aún más coartada y los padres, los profesores y los alumnos hablan menos que antes. Seguiremos, pues, la patraña de una ley que poco tiene que ver con la educación. No a la LOE.

miércoles, 19 de octubre de 2005

El manjar más exquisito


Es una pena observar cómo las aulas y las horas de religión van quedando año tras año más vacías, yermas, diría yo, ante el descrédito del que es objeto la asignatura, el profesor y los alumnos que aún osan blandir su voluntad hacia ella. El peligro que supone la clase de religión para el mantenimiento del sistema queda patente en su repulsa, precisamente, porque saben que no son catequesis, que son una especie de adoctrinamiento trasnochado, porque saben que la clase de religión responde a una necesidad de la educación integral, no sólo en valores, sino que tiene en cuenta la totalidad de la persona en su realidad, que no niega el interés individual en pro del colectivo, independientemente de la creencia que se posea. En una clase de religión caben creyentes y no creyentes, todos, no sólo los elegidos... y la unión, a veces, se muestra peligrosa para los que pretenden dividir.

El valor de la clase de religión no consiste en la adquisición de unos contenidos, una nota, una adecuación de la capacidad mental y lógica, sino que depende del crecimiento de la persona en su conjunto. Supone un instrumento que abre los ojos y educa el corazón, tan oscuro en los tiempos que nos ha tocado vivir, y el que les ha tocado vivir a los jóvenes, y cuyo objetivo fundamental es que estos jóvenes sean ellos mismos y que expriman todas las posibilidades que poseen como personas dentro de su entorno cultural y social, que sean capaces de vivir y de que sus vidas no sean manejadas.

Pero nada, los zapadores de lo público siguen manejando el cotarro a su antojo y purgando la clase de religión de su perfecto sistema educativo de librepensadores, porque ya saben, sobre gustos no hay nada escrito, aunque el desencanto de la educación y su sabor amargo siga expandiéndose por toda la masa social, por cada nueva generación, y crean tomar el manjar más exquisito.

sábado, 15 de octubre de 2005

Los profesores...de religión


Salta a la vista que los trabajadores de este país no están contentos con la actual política laboral de Zpeitor y sus secuaces, pero si hay un colectivo especialmente marginado y vilipendiado es el de los profesores de religión de la enseñanza pública. Por no ser, dentro del marco legal, no son considerados ni profesores. Su estatuto laboral se define en el mejor de los casos como "trabajadores en una situación extraña", aunque en los contratos conste como laboral docente, pero para la administración pública, estos profesores son personal laboral, mientras que para los encargados del personal laboral son profesores... ¿en qué quedamos?

Que yo sepa, por otro lado, estos trabajadores que están en sus centros desde el uno de septiembre, aún, no sólo no han firmado sus contratos (si les pasa algo nadie responde por ellos ya que legalmente no están trabajando), sino que llevan dos meses sin recibir su sueldo y puede que la situación llegue hasta final de noviembre, es decir, ESTARÁN TRES MESES SIN COBRAR, y ya me dirán cómo se puede llevar para adelante una familia en la cual no entra ni un duro durante ese tiempo, porque la luz, el agua, el gas, la comunidad, el teléfono, la hipoteca (también tienen derecho a tener su casa), el coche, la gasolina, los niños, los libros... siguen llegando. Claro, pero el delegado provincial de educación no tiempo para firmar estos contratos y darles salida, ¿qué pasaría si estuviera el tal delegado tres meses sin cobrar? Sólo es una pregunta.

A pesar de esto, que ya hacen maravillas para subsistir y lo tienen más que asumido, hay que hacer frente a las continuas descalificaciones por parte de la administración pública cuando se trata de reconocer los méritos de los profesores de religión. Por ejemplo, si alguno osa presentarse a la oposiciones para cualquier especialidad, sus años de docencia, sean los que sean, no son reconocidos como tales porque, según dicen, la religión no es un área mínima admitida dentro del currículo, y se preguntarán ¿qué han estado entonces haciendo esos profesores durante sus años de docencia? Para la administración la respuesta es sencilla, NADA. Total, que cualquier profesor al que se le ha dado una hora de alternativa a la religión porque le faltaban horas para completar su horario y lo único que hace es dejar que esos alumnos hagan literalmente lo que les dé la gana, se le reconocen sus horas de docencia, mientras que a los de religión, NO. Pues hay que joderse, perdón por lo de hay que.

Si algún profesor de religión solicita la exención del CAP (título necesario para dar clases en la escuela pública consistente en una fase de aprendizaje pedagógico y psicológico y otra fase de prácticas) porque se quiere presentar a las tales oposiciones, no se le otorga por la simple razón de que sus clases no son tales ¿entonces qué son? La administración se agarra a una ley en la que no está estipulada esta negativa, pero, en cambio, después de muchos años de docencia, de trabajar con adolescentes dentro y fuera de un aula, de programar seriamente los cursos, después de realizar cientos de horas de formación permanente, a los profesores de religión se les exige que aprendan a dar clases dando prácticas fuera de su horario de trabajo, a estudiar el perfil psicológico de los alumnos y a empaparse de los criterios pedagógicos que se han de tener en cuenta en las clases... y encima tener que pagar una pasta por ello sin haber cobrado aún. Pues hay que joderse.

La pregunta es, ¿por qué en algunas comunidades autónomas se conceden estos derechos y otras no, por ejemplo Andalucía, si la ley es la misma para todo el territorio nacional? Piensen ustedes. Independientemente de que uno esté de acuerdo o no con las clases de religión en la enseñanza pública, no se puede negar el derecho de unos trabajadores a ser tratados como tales, y a reconocer sus méritos. Incluso, en el debate de la LOE propuesta por el PSOE, se realizó una consulta pública que decía: "¿Cree usted que los profesores de religión deberían de estar dentro del estatuto de los trabajadores?" Si este estatuto es el que regula cualquier trabajo en España, entonces la duda consistía en ver si el profesor de religión era trabajador o no, y si se responde que no... no quiero ni pensarlo.

Y ¿por qué un profesor de religión quiere presentarse a las oposiciones? Primero, porque es titulado, diplomado o licenciado, como cualquier profesor. Segundo, porque, a pesar de realizar una labor insustituible en los centros, a mi entender, han de luchar por el futuro de sus familias y por su estabilidad laboral. Tercero, porque ninguna entidad superior da la cara por ellos, al contrario, se les exige continuamente aquello que ya no pueden dar, ya sea laboralmente, ya moralmente.

En definitiva, son diecisietemil profesores en España los que se encuentran en esta situación, a punto de ser mandados al ... garete. Quizas, la única solución que les quede sea salir a la calle encapuchados, quemar contenedores y neumáticos y tirales tornillos con tirachinas a las fuerzas del orden público, a lo mejor hasta se les escucharía, y, por supuesto, saldrían en las noticias.