Mostrando entradas con la etiqueta medios de comunicación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta medios de comunicación. Mostrar todas las entradas
miércoles, 18 de junio de 2008

Simplemente, mi enhorabuena

Desde aquí quiero seguir expresando mi agradecimiento y dar mi enhorabuena a las empresas que han decidido retirar su publicidad del "Salvados" de la cadena la Secxta. El Corte Inglés, Seguros Ocaso y Heineken han demostrado que aún queda algo de dignidad por encima de muchas cosas y han abierto la puerta que más duele abrir, la de la retirada de la publicidad, -aunque no creo que a Emilio le afecte demasiado, lo que le quitan por un lado se lo dan otros en forma de tráfico de favores que pagamos todos los españoles-.

Mi enhorabuena también a Hazte Oir, a Ignacio Arsuaga y a su equipo por su tesón e infatigable labor social. Y cómo no, a todos los ciudadanos que han provocado que esta utopía se haga realidad.

viernes, 6 de junio de 2008

Ahí lo llevas Emilio

Como no todas las tropelías quedan impunes, la cervecera Heineken ha retirado su publicidad del programa "Salvados" de la cadena de televisión la Sexcta, que como ya dijimos, suponía una burla y una ofensa gravísima contra la Iglesia y los católicos. Tienen que seguir rindiendo pleitesía al amo que les otorgó la cadena. ¿Qué pensará de tí tu familia, Emilio?

La medida ha sido tomada gracias a una inicitiva de Hazte Oir en la que ha conseguido enviar en pocos días más de 20000 mensajes personales a los responsables de los productos que se publicitan en este programa. Heineken ya dado el paso, ahora quedan El Corte Inglés, Fujitsu, Seat, Seguros Ocaso, General Ópticas, Symio y Kalia. Según nos informa Caballero Zp, El Corte Inglés y Symio ya se lo están pensando, pero aún no han dado una respuesta.

Sin duda una gran noticia, porque se ha demostrado que la ciudadanía puede hacer oir su voz, que las burlas no salen gratis, que aún queda un resquicio de libertad en este país y que internet realmente vale. Felicitar a Hazte Oir, a Ignacio Arsuaga y todo su equipo, a todos los ciudadanos que han contribuído a que esto sea una realidad. Y, por supuesto a Heineken. Ya sabéis a los que os guste la cerveza como a mí.

Aún estás a tiempo de mandar tu mensaje. No lo dudes. NO COMPRES. Aquí.

domingo, 1 de junio de 2008

Andreus, folloneros, evitas, wyomings, jordis...ZP

Podemos ver en Minuto Digital que la cadena de televisión La Sexta insulta a la Iglesia con un nuevo programa , "Salvados por La Iglesia", al gusto de lo que se lleva hoy en España, seguramente lo más in en el abanico televisivo español. Y, como podemos intuir, ningún programa de televisión se emite sin el correspondiente estudio de audiencia potencial y sin la avidez propia de los que siempre esperan encontrar algún argumento para afianzarse en su anticristianismo.

Mientras los francotiradores permanencen escondidos rumiando la próxima sangría, el grueso del ejército ataca a cara descubierta para que el enemigo vea que no tienen miedo y para que su general no se los cargue a las primeras de cambio por no haber cumplido con el deber del soldado, hasta dar la vida.

Poque la única forma para que la mediocridad y el canguelo no sean percibidos por el rebaño y queden ocultos tras grandes audiencias y los grandes sobres de quinientos, es darle gusto al general y atacar al que pone la otra mejilla, al que todo lo soporta y al que se le niega su derecho a la defensa propia.

La Iglesia es el gran chollo de los engendros televisivos, porque cuando la audiencia desfallece o el nieto de su abuelo fusilado le da por dirigir su pulgar hacia abajo, andreus, folloneros, evitas, wyomings o jordis, primero se rasgan las vestiduras, después se suben al pedestal de la razón y al final se cachondean compulsivamente obviando derechos, códigos penales y hasta la educación que recibieron de sus padres.

Zapatero y sus vástagos, primero, lanzan los anuncios de reformas como contramedida a algunos chillidos eclesiales, luego, el ejército se lanza despavorido a poner en práctica la estrategia de los mandos, a convertir a la Iglesia y a todos los católicos en basura ciudadana sin posibilidad de réplica, y así, aniquilar la cultura, la historia y las raíces. Técnicas torticeras para un presidente traidor, sectario y con ansias de eternidad. Esperanzadoramente, la historia se repite, y todos sabemos cómo acaba.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Federico, sí gracias

Se ha escrito hoy mucho sobre Federico Jiménez Losantos, sentado en el banquillo, simplemente por decir una verdad que pensaba. Hoy ha sido Gallardón, mañana será cualquier otro que no escatime en medios para quedar bien y tergiversar la verdad de unas palabras con la intención de convertirse en otro poderoso e intocable más, justo como en los tiempos de Tigrekán. Por eso, en vez de escribir nuevas cosas sobre el director de La Mañana, recupero una entrada que publiqué el 1o de noviembre de 2006 sobre lo que pensaba de él y que, por supuesto, sigo pensando, como respuesta, he de confesarlo, a una entrada de Javier Dorado, Jiménez Losantos, no gracias, en su blog de Periodista Digital del 7 de noviembre del mismo 2006. Creo que la actualidad de la entrada es manifiesta. Al menos, así lo creo yo.

Jiménez Losantos, SÍ GRACIAS

En estos tiempos que corren lo más fácil es ser correcto, moderado y caer bien a todo el mundo, vamos muy "polite". Una especie de sincretismo del comportamiento que busca sobrevivir como sea en esta sociedad de la competitividad y de las amistades por un tubo. Se tienen amigos gays cuando uno es muy hetero, se tienen íntimos del Betis cuando uno es más sevillón que el escudo, incluso colegitas de izquierda cuando uno se decanta más por una derecha liberal... lo que se dice llevarse bien con todo el mundo y no dar el cante. Quizás sea por eso, por lo que las personas que suelen definirse desde el principio, mostrando una radicalidad mal entendida por el resto de los mortales no suelen caer bien y son criticados hasta la saciedad, amén de ser tildados de fascistas, sectarios, retrógrados, ultras, montaraces, crispadores, alientos del odio, agitadores, demagogos, maquinadores, mentirosos y todo lo que se le pueda ocurrir al que observa estos comportamientos como antidemocráticos y propios de una dictadura.

Federico Jiménez Losantos es una de esas personas que siempre están al borde del abismo porque no pueden vivir lejos de él. Y no pueden porque tienen voz y no callan. Se le podrá criticar su pasado, se le podrá tachar de chaquetero, se le podrá decir que su entusiasmo le juega malas pasadas como a todos los que se mueven en el filo de la navaja, pero lo que no se le puede criticar es ese posicionamiento tan claro y tan necesario en esta España de los pactos y de las amistades peligrosas, esta España del buen rollito y de la moderación "guay", esta España del "juntos como hermanos". Es verdad que el propio Federico se ha creído su papel, no de salvador, pero sí de vocero y un vocero necesario de tantos millones de españoles que estamos asistiendo a la desmembración no ya de España, sino de los derechos más fundamentales como ciudadanos y como personas con su propia forma de pensar, alejada de las tesis más institucionales y políticamente correctas.

Es insultado por la maquinaria prisaica de Polanco porque denuncia las constantes tropelías del PSOE y sus amigotes nacionalistas. Criticado por los miembros del PP porque les dice lo que piensa. Es criticado por todos los que creen que debería apoyar al PP frente al PSOE, y criticado por todos los que creen que critica al PP porque ha perdido el norte y que los políticos populares no están haciendo lo que él, y sólo él, quiere que haga. Es criticado por todos los que creen que la moderación es el mejor camino de la democracia y es criticado por los radicales que insultan a todo ser viviente que no piense como ellos, y por los radicales que creen que Federico Jiménez Losantos no está siendo lo radical que debería ser dada la situación. Es criticado por los obispos nacionalistas como creen los que defienden el nacionalismo y criticado por los obispos más conservadores y pulcros, como creen los que creen en la efectividad onerosa del poder eclesiástico. Criticado por los que no le consideran de la profesión y criticado por los que piensan que sólo busca llenarse el bolsillo a costa de vociferar seis horas al día.

Ahora se podrá decir que el escribe esto está cegado por las palabras del director de La Mañana, pero guste o no, intento que mis palabras sean lo más objetivas posible, aunque éstas me cierren muchas puertas. Que cada uno piense lo que quiera, está en su derecho. Pero Jiménez Losantos no es un periodista, sino un comunicador que se manifiesta fiel a una línea editorial e ideológica, caiga lo que caiga, llueva o truene. Es amado u odiado, como todos los seres que han dejado huella en la historia de la humanidad. Si no fuera así, estaría escribiendo columnitas en cualquier revista de instituto de secundaria, pero lo realmente cierto es que millones de españoles lo han elegido como termómetro de su mundo concreto y como puente con aquel ente llamado sociedad, y que está tan necesitada de personas que den la cara. Y esto es innegable.

lunes, 29 de octubre de 2007

Estamos con la COPE

Se acercan las elecciones y el grado de confianza que tienen los partidos en sí mismos se descubre en los métodos propagandísticos que usan sin tapujos. Más allá de videos y campañas publicitarias, el endurecimiento de los ataques y la fijación con personas o instituciones concretas se acentúa inusitadamente, dándonos idea de las habas que se cuecen sin, ni siquiera haber encendido aún la lumbre.

La COPE es importante. La COPE es influyente. La COPE puede echar por tierra los objetivos marcados por el PSOE y los nacionalistas, ninguno de los cuales pasa por hacer de España un país donde se pueda vivir en paz, y además, vivir mejor. La COPE se encuentra en continua disposición para un diálogo que dejaría mostrar las vergüenzas de unos y de otros. La COPE es molesta para los que quieren jugar con unas cartas marcadas y para los que quieren ganar siempre, sea como sea. La COPE no paga bien a sus profesionales, pero les deja decir, porque en este mundo hay algo más que el poder en todas sus manifestaciones. La COPE es discordante. La COPE es necesaria en el panorama informativo español porque sin la COPE no habría pluralidad y el monopolio del poder nos cubriría con su despiadado manto.

Por eso, la COPE y sus profesionales están siendo sometidos a una campaña sectaria, antidemocrática, autoritaria y fanática por parte del gobierno, sus adláteres e invitados de oficio. Y hasta, no hace mucho, la televisión no se había metido del todo en el mundo de la radio, pero el tomateo y la búsqueda de nuevas audiencias, al tiempo, que la intención despiadada de manipular la opinión pública, ha hecho que un periodismo serio pase a engrosar los anales de la telebasura junto con sus bufones. Para muestra un ilustrado documento.




La campaña contra la COPE, contra sus acreedores, los obispos, contra Federico Jiménez Losantos, contra los oyentes de la COPE, contra el PP y contra los votantes del PP, no tiene parangón en nuestra muy débil democracia. Y el PSOE, y los separatistas vascos y catalanes han copado ya el mayor eje impulsor de la manipulación más grosera y desesperada, porque de eso se trata, de desesperación, y han invadido la televisión más allá de los informativos y de los reportajes de investigación.

La COPE, en definitiva, ha abierto los ojos a muchos españoles y ha despertado de su letargo a muchos más para que la justicia, la verdad y la libertad sean los factores de una nación que sigue luchando por no perder su identidad, aunque otros pretendan destruirla y con ella a todos los que la habitan y la aman. Estamos con la COPE.

lunes, 31 de octubre de 2005

La guerra y no la paz

Participa a favor de la COPE


La libertad sigue pasando, en estos tiempos, su etapa más oscura y difícil, sobre todo, desde que los dirigentes se han empeñado en derrocar la voz de los testigos del debacle de España, por ejemplo, el ministro Montilla. A él, otro personaje que se sitúa por encima del bien y del mal, pues dijo que la Cadena COPE incitaba al odio, a la división y a la confrontación y que los líderes contrarios levantan banderas y cavan trincheras, se han sumado numerosos medios e instituciones entre las que destaca el CAC, el Consejo Audiovisual de Cataluña (habría que ponerle una "a" más a sus siglas para que el nombre reflejase su realidad contundente), controlado por el tripartito. Este CAC"a", ha abierto expediente a la emisora de la Conferencia Episcopal porque "viola" la Constitución. De modo que, uno de los pocos medios que defiende a ultranza la Constitución es acusada de violarla y de no cumplirla. Esto me suena a chantaje, es decir, que los chantajeados se bajen del burro y dejen a los estorsionadores en paz.

Asímismo, El Periódico de Cataluña, dedicó ayer su editorial a la COPE y a la Iglesia, "La COPE, esa inquisición". El ataque frontal y miserable contra la Iglesia y su emisora manifiesta un odio abyecto contra aquella institución que no calla, que denuncia, que abre los ojos, por los menos, a la mitad de España. Se han atrevido a juzgar la labor de la Iglesia y a decirle lo que tienen que hacer, porque se ve que saben más de los cimientos de la Iglesia que la propia Iglesia. Entre otras cosas dice, que ésta es culpable, que es normal que se vacíen los templos por las contradicciones que ven los fieles, que la gente ya no rellena la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta por este motivo, que la COPE es la nueva inquisición (que no es santa) y que la propia Iglesia sigue aplicando tormento a los herejes a través de esta emisora.

Aparte del desconocimiento histórico de los responsables de este periódico, el recurso al insulto les hace despreciables, precisamente porque no poseen argumentos para defender el estatuto y la caída de España, y lo hacen, cómo no, contra la Iglesia, contra Jiménez Losantos, contra César Vidal y contra Ignacio Villa, periodistas de la COPE. Pero la cosa no queda ahí, también el País se suma a estos ataques contra la COPE y la Iglesia porque no podía ser menos.Y la SER, por su parte, dice de sí misma que se parece a España, y la verdad es que lleva razón, desmembrada, manipuladora y federal.

La maniobra de desprestigio contra la Iglesia, su labor, sus valores, sus acciones y sus miembros queda hoy patente más que nunca desde el atrevimiento a emitir juicios de valor y a pedir su derrocamiento, ya sea por falta de pecunia, ya por falta de apoyo moral. Claro, ahora la Iglesia, está siendo Iglesia y está luchando por los derechos no de sus fieles, sino de todos los españoles, sean creyentes o no.

Si la voz social de los pastores es la Cadena COPE, entonces está haciendo lo que tiene que hacer, y no juzgo, sólo interpreto humildemente los signos de los tiempos e interpreto una situación social que no puede quedar silenciada, porque el ataque contra su emisora es un acto de violencia en toda regla. Lo más sencillo sería rescindir el contrato a los periodistas que son objeto de las críticas, y así la Iglesia seguiría manteniendo su carácter moderado y concialiador, pero Jesús vino a traer la guerra y no la paz.