El video está tomado de Harto gracias a los amigos de Sí a la Vida. Difúndelo y no dejes de verlo. Nadie dijo que la realidad era agradable.
El negocio del aborto en España. Video estremecedor
El video está tomado de Harto gracias a los amigos de Sí a la Vida. Difúndelo y no dejes de verlo. Nadie dijo que la realidad era agradable.
La realidad del aborto, como todos sabemos, se basa en la decisión de la madre sobre el feto humano, que no es más que una cuestión de valor, porque lo que se pone sobre la palestra en esta discusión es el valor de la madre sobre el valor del nonato. Pero, sobre todo, la realidad del aborto se basa en la no consideración del nonato como persona, por lo menos, hasta que no supere unas pocas semanas de vida. Cuestión ésta en la que tampoco se ponen de acuerdo los expertos.
Un nonato es ya un ser, o ¿hay alguien que pueda decir lo contrario? El feto humano pertenence al ámbito del ser, a la existencia. Incluso, el embrión humano pertenence ya al ámbito de la existencia. No es una idea, un concepto o un deseo. Es un ser en los inicios de la vida, pero que ya es vida. De ahí la imposibilidad de defender la idea de que el feto o el embrión "no sean nada" o que se les sitúe a la altura de un objeto manipulable y controlable por nosotros.
Negar el "es" de la existencia del embrión y el feto humanos, supone admitir que lo que existe, no existe y negar que algo es, es propio de mentes esquizofrénicas o de intereses que, sabidamente, corren parejos al control de la especie humana y su dominación.
Las diferentes opiniones con respecto a este tema se basan en la confusión de dos planos bien distintos, la voluntad y lo dado, lo que queremos y lo que de hecho sucede en la realidad. Algunas veces estos dos planos pueden coincidir, sobre todo, en cuestiones de índole ideológica, pero en la intención del aborto, éstos no pueden estar más separados, porque en la realidad el aborto subyace una voluntad que niega la realidad dada de hecho, de ahí la consideración del feto humano como algo inerte y desprevisto de la dignidad de persona.
La cuestión no es si el embrión humano es persona o no lo es, porque esto no deja de ser una artimaña, unas veces inventada, otras impuestas desde los voceros sociales, para justificar el tratro de objeto dado al nonato de pocas semanas de vida, precisamente porque ya es una vida, aunque se encuentre en sus inicios.
La cuestión tampoco es el valor, si una madre vale más que el feto, o al revés, o si las razones de la madre valen más que las razones por las que el feto humano debería nacer. La ley, a día de hoy, está planteada según esta cuestión de valor porque otorga a las consecuencias de la maternidad más valor que a la propia vida del recién nacido, cuando, una existencia no puede, en ningún caso, valer más que otra. La existencia, la vida se da ya de por sí y, por tanto, tratar de valor a una madre o su nonato no tiene sentido alguno. ¿Vale más un banquero neoyorquino que un joven de un poblado marginal? ¿Vale más la madre que su hijo?
El tema en cuestión es que la vida, aún en sus primerísimas fases, ya ha comenzado y es independiente, incluso dependiendo totalmente de la madre para su supervivencia. La vida en el vientre materno ya es una vida y el aborto significa hacer desaparecer aquello que ya existe, independientemente de las consecuencias morales que se desprendan de este acto. Se querra extirpar del nonato cualquier referencia a la persona o restarle importancia con respecto a su valor, pero lo que no se puede negar que esa vida ya es vida, ya es un ser, ya es, ya existe. Por eso es imposible decir que son unas células o cualquier otro grotesco eufemismo. No es una potencia al estilo aristotélico, es ya un acto, y un acto radical, una vida radicalmente fundamental, única y necesaria.
Movidos por una especie de celo primigenio, los seguidores y fans de Zeta, jalearon al nuevo héroe progre, un tío educado, culto, moderno y doctor. Vamos, que House no tendría nada que hacer frente a la nueva sensación del "regresismo" mundial. Y porque Zeta lo vale y lo dice, el doctor Montes es bueno. Él no mata, ayuda a morir.
El Gobierno va a por todas, ¡ABORTO LIBRE!
Santos inocentes, descansad en paz
Es muy curioso que un día en el que se conmemora la muerte de los inocentes, nosotros nos dediquemos a hacer bromitas y a crear chascarrillos para hacer ver a los demás lo inteligente que podemos llegar a ser y lo lelos que son los que caen en las inocentadas. Vamos, que no tenemos otra cosa que hacer. Y la verdad que el horno no está para bollos, porque miremos para donde miremos, no hay nada que nos dé pie a caer en la trampa de la broma facilona.
Esos a los que Zapatero combate al tiempo que intenta crear con ellos una alianza de civilizaciones abriendo las puertas de España a centros de alto rendimiento islamista, subvencionando mezquitas y centros de estudios islámicos, han asesinado a Benazir Bhutto para mayor gloria de los que le sacan jugo a la Yihad contenida en el Corán. Para que después Zapatero nos venda la moto de lo homófobo que pueda llegar a ser el cristianismo, mientras que, creyendo que j*de a la derecha y a la Iglesia, les abre las puertas de España al Islam a base de talonario público.
Y como son los inocentes los protagonistas de este día, Zapatero ha manifestado que no habrá reforma de la ley del aborto porque no hay motivos para ello. Siguen muriendo asesinados miles de niños en España pero no hay motivos para hacer nada, ni para un lado ni para otro. Dice él que está en el Gobierno para salvar vidas. Pues lo que tiene que hacer es menterse a socorrista y no a presidente, porque los santos inocentes que engrosan todos los días las estadísticas de los abortos no se merecen un presidente que permita impunemente su asesinato. Éste es el progresismo que pregonan los progresistas más progres de la Moncloa y de cada rincón de nuestros barrios. Y todo por hacer una política no a favor de los ciudadanos, sino en contra de la Iglesia y de la derecha.
Por todos ellos, por vosotros, santos inocentes, descansad en paz.
El genocidio de los inocentes
Hablar de aborto como el logro de un necesario derecho de las mujeres, muestra la falta de madurez de esta sociedad para entablar un primer diálogo sobre el tema. Porque el problema del aborto supera a su aspecto legal, parte que algunos sectores de la sociedad quieren convertir en todo, cuando el todo es, precisamente, la muerte provocada de una persona, de un ser humano.
Reducir el aborto a un tema de fechas es negar la propia dignidad de la persona, es negar la vida, es convertir al ser humano en un trozo de carne supeditado al arbitrio de una madre que, en la mayor parte de las ocasiones, concibe la vida del hijo que lleva dentro como una